Qué mirar de un negocio en Google Maps antes de ofrecerle tus servicios

Prospección · 9 min

La ficha de Google Maps de un negocio es la radiografía más honesta que vas a conseguir sin golpear la puerta. Ahí está todo: si recibe clientes, si el dueño se ocupa, si ya invierte en su imagen y si le falta justo la pieza que vos vendés. El problema es que la mayoría de los que prospectan miran la ficha dos segundos, ven que no tiene web y mandan el mismo mensaje de siempre. Mirarla bien, en cambio, te dice en dos minutos si vale la pena escribirle y, sobre todo, qué decirle para que te conteste.

Las reseñas te dicen si el negocio está vivo

Lo primero que mirás es la cantidad de reseñas y, más importante, cuándo son. Un negocio con cien reseñas de hace tres años capaz cerró o está en bajada. Uno con treinta reseñas pero varias del último mes está recibiendo clientes ahora, y eso es lo que te importa: un negocio activo tiene plata entrando y problemas que resolver. Si ves reseñas recientes y seguidas, hay movimiento.

Después mirá la calificación. Un negocio bien calificado tiene reputación que cuidar, y el que cuida su reputación es mucho más receptivo a mejorar su imagen online. Uno con calificación baja puede ser oportunidad o puede ser un dolor de cabeza: a veces el problema no es la web, es el servicio, y por más linda que le dejes la página la gente va a seguir quejándose. Mirá por qué está mal calificado antes de meterte.

Y fijate si el dueño responde las reseñas. Eso cambia todo. Un dueño que contesta, agradece y hasta discute una queja es alguien involucrado, que lee, que está pendiente de cómo lo ven. A ese le vas a poder hablar. El que tiene treinta reseñas sin una sola respuesta probablemente ni entra a su ficha, y venderle va a costar el doble.

Las fotos muestran si hay alguien que se ocupa

Entrá a las fotos y distinguí dos cosas: las que subió el negocio y las que subieron los clientes. Si solo hay fotos de clientes, borrosas y desordenadas, nadie del negocio está cuidando cómo se ve. Si en cambio hay fotos propias, con buena luz, del local, de los productos, del equipo, hay alguien que entiende que la imagen importa. Y esa persona entiende tu propuesta sin que se la expliques, porque ya está jugando ese juego.

Un negocio que invierte en fotos cuidadas pero no tiene web es el perfil ideal: ya le importa cómo lo ven, ya le dedica tiempo a su presencia, y le falta la pata que lo hace aparecer cuando lo buscan.

El botón de sitio web es el dato que buscás

Acá está el centro de todo para la mayoría de los que vendemos presencia online: ¿tiene o no tiene el botón de sitio web en la ficha? Si no lo tiene, ya sabés por dónde entrar. Pero no descartes al que sí lo tiene. Un negocio con web vieja, lenta o que se ve mal en el celular a veces es mejor prospecto que uno sin nada, porque el dueño ya entendió que la necesita y no tenés que convencerlo de eso, solo de mejorarla.

Cuando el botón lleva a una red social en vez de a una web propia, tomá nota: ese negocio confundió tener Instagram con tener presencia, y cuando lo buscan en Google por fuera de Instagram no aparece bien. Es un argumento concreto para después.

Mirá los horarios, el teléfono y qué tan completa está la ficha

Una ficha a medias dice mucho. Si faltan los horarios, si no está el teléfono, si no hay categoría clara, el dueño nunca terminó de configurarla o la abandonó. Eso puede ser oportunidad, porque hay trabajo evidente para ofrecer, o puede ser señal de un dueño que no le da bola a nada de esto y te va a costar enganchar. Leelo en conjunto con el resto: ficha incompleta pero reseñas recientes es un negocio ocupado que no tuvo tiempo; ficha incompleta y sin movimiento es otra cosa.

Fijate también si tiene publicaciones o productos cargados en la ficha de Google. Casi nadie los usa, así que si este los tiene, es un dueño que se mete en las herramientas y le vas a poder hablar en un nivel más avanzado.

Buscá cómo lo encuentra un cliente de verdad

El ejercicio más revelador es ponerte en el lugar del cliente. Buscá en Google el rubro más la zona, por ejemplo el tipo de negocio y el barrio, y mirá qué aparece. ¿Tu prospecto sale primero, sale abajo, no sale? ¿Quién está arriba de él? Ese dato es el argumento de venta más fuerte que existe, porque no es técnico ni abstracto: es plata que se le está yendo a la competencia que está a pocas cuadras. Al dueño le duele enterarse de que el de enfrente aparece primero, y ese dolor abre la conversación mucho mejor que cualquier oferta.

Juntá todo y decidí antes de escribir

La idea no es llenar una planilla por cada negocio. Es mirar estas señales y sacar dos conclusiones rápidas. Primera: ¿es buen prospecto? Negocio activo, con reseñas recientes, que cuida su imagen y al que le falta web o la tiene floja. Si cumple eso, adelante. Si está muerto, mal calificado por el servicio o es un dueño ausente, bajale la prioridad y seguí con el siguiente. Segunda: ¿qué le digo? De todo lo que miraste salen una o dos observaciones concretas, y esas son las que van al principio de tu mensaje para que no parezca plantilla.

El cuello de botella es el tiempo. Mirar bien cada ficha lleva un par de minutos, y si arrancás de una búsqueda cruda del mapa gastás la mitad de ese tiempo descubriendo cosas que podrías saber de antemano. Con LeadsLocales partís de negocios ya filtrados por zona, rubro y estado de web, así el dato de si tienen página o no ya lo tenés resuelto y usás esos minutos en lo que de verdad personaliza el mensaje: reseñas, fotos y posición en Google. Primero descartás a los que no valen, después mirás en detalle a los que sí, y recién ahí escribís. En ese orden, cada mensaje sale con algo real para decir y vuelve con muchas más respuestas.

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