Cómo venderle servicios digitales a un hotel o alojamiento

Ventas B2B · 9 min

Un hotel, una cabaña o un hospedaje chico es un cliente que piensa distinto a casi cualquier otro negocio local, y eso lo convierte en una oportunidad clara. No vende un café ni un corte de pelo: vende noches, y cada noche que queda vacía es plata que no vuelve nunca. Además depende de plataformas que le cobran una comisión por cada reserva. Si le hablás de reservas que entran directo, sin intermediario que se lleve una tajada, tenés la atención de alguien que mira ocupación y márgenes todos los días.

El problema real de un alojamiento

El alojamiento vive atado a las plataformas de reserva. Están buenas porque le traen huéspedes, pero cada reserva que entra por ahí le deja menos, porque la comisión se la lleva el intermediario. El dueño sabe que paga de más, pero no tiene por dónde salir: no tiene una web propia donde la gente reserve directo, o tiene una vieja que no inspira confianza y que nadie usa para cerrar.

El segundo problema es que el huésped de hoy investiga antes de pagar. Cuando alguien planea un viaje busca el lugar por su nombre, mira las fotos, lee las reseñas y compara. Si al buscar el hotel por su nombre aparece una ficha desordenada, fotos de hace años o ninguna web oficial, la duda juega en contra y se va a reservar al que se ve más serio. El problema real no es que el hotel no tenga una página linda: es que depende de terceros para llenarse y que pierde reservas por no verse confiable justo cuando lo están por elegir.

Qué ofrecerle de verdad

Lo que mueve la aguja es una web propia donde el huésped pueda ver disponibilidad y reservar directo, con fotos reales de las habitaciones y los espacios comunes, los servicios claros (desayuno, cochera, pileta, mascotas), la ubicación y un contacto de WhatsApp a mano. Cada reserva que entra por ahí es una reserva sin comisión: ese es el número que le importa.

Sumale la ficha de Google ordenada, con fotos actuales, horarios de check-in y reseñas respondidas, porque mucha gente busca el nombre del lugar y decide ahí mismo. Y para los que reservan por mensaje, respuestas rápidas y una comunicación que inspire confianza. No le vendas "marketing": vendele reservas directas que no pagan comisión y huéspedes que eligen quedarse porque el lugar se ve serio desde la primera foto. El dueño compra noches ocupadas y margen, no una web.

Cómo abordarlo sin que te ignore

En un alojamiento chico suele atender el mismo dueño o alguien de la familia, y en uno más grande hay un encargado o recepción. Apuntá a quien decide y evitá los horarios de entrada y salida de huéspedes, que es cuando la recepción está a full. Media mañana, una vez pasado el check-out, suele ser el momento más tranquilo para que te lean con cabeza.

El primer mensaje, corto y mostrando que miraste el lugar. Nada de "ofrezco páginas web para hoteles". Mejor algo puntual: "Busqué tu hotel y te encontré solo en las plataformas de reserva, no tenés una web propia donde la gente reserve directo, con lo que eso te ahorra de comisión". Le estás mostrando plata que deja en la mesa. Si podés, mostrale cómo se vería su web con las fotos del lugar y el botón de reserva directa, porque cuando el dueño ve su alojamiento bien presentado entiende al toque lo que está dejando pasar.

De dónde sacar los alojamientos a los que escribir

Antes del discurso necesitás la lista. Hoteles, hosterías, cabañas, posadas y departamentos temporarios hay muchos y muy repartidos, sobre todo en zonas turísticas, y revisarlos a mano para ver cuál tiene web propia, cuál solo vive de las plataformas y cuál ni ficha ordenada es trabajo de días. En LeadsLocales ese relevamiento ya está hecho: más de 54.000 negocios relevados en Argentina, con más de 40.000 sin web o con solo redes, filtrables por rubro y por zona. Filtrás alojamiento en tu área, separás a los que no tienen web de los que solo tienen redes, y arrancás con la lista pareja en vez de armarla vos.

Las objeciones típicas y qué contestar

En este rubro se repiten las mismas objeciones, y conviene tener la respuesta lista.

"Ya me llenan las plataformas de reserva." Buenísimo que te traigan gente, pero cada una de esas reservas te deja menos por la comisión. Una web propia no pelea contra las plataformas: suma el canal donde la reserva entra directo y el margen queda entero. Lo ideal es tener los dos.

"Tengo poca temporada, no me conviene invertir." Justo por eso. En temporada baja es cuando más necesitás aparecer bien y que te encuentren directo, porque hay menos gente buscando y la pelea por cada reserva es más dura. Verte serio y reservar fácil es lo que te mete en la decisión del que todavía está comparando.

"La gente igual me busca por el nombre." La busca, sí, y por eso importa qué encuentra cuando te busca. Si aparece una ficha vieja y ninguna web oficial, esa búsqueda no te suma, te resta. Si aparece todo ordenado y con opción de reservar, esa misma búsqueda se te transforma en una noche vendida.

"Me parece caro." No pelees el número, compará tu tarifa contra lo que te llevan de comisión las plataformas en una temporada, o contra lo que vale una habitación vacía toda una noche. Con unas pocas reservas directas que no pagan comisión ya se paga, y después sigue trabajando todo el año.

Cerrá hablando su idioma

El dueño de un alojamiento piensa en ocupación y margen, así que hablá siempre en esos términos: reservas directas, menos comisión, noches que no quedan vacías. Mostrale el lugar bien presentado y dejá que vea la diferencia entre depender de terceros y tener su propio canal. Ese es el idioma que lo hace prestar atención.

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