Cómo venderle marketing y web a una veterinaria o petshop
Ventas B2B · 9 min
Una veterinaria o un petshop es un cliente que vive del barrio y de la repetición. Nadie lleva a su perro a vacunar una sola vez: vuelve por los controles, el alimento, la consulta cuando algo anda mal. Ese vínculo que se repite es oro, pero depende de que el dueño de la mascota te encuentre cuando te necesita y de que no se olvide de volver. Si le hablás al veterinario de clientes que lo encuentran en la urgencia y vuelven solos a los controles, en vez de hablarle de "marketing", tenés la atención de alguien que sabe que su negocio es la relación con el cliente.
El problema real de una veterinaria
La veterinaria pelea en dos momentos. El primero es la urgencia: cuando a una mascota le pasa algo, el dueño agarra el celular y busca "veterinaria cerca" o "veterinaria 24 horas" con la zona, y entra a la primera que lo convence. Si tu cliente no aparece bien en ese momento, el animal termina en otra veterinaria, y muchas veces ese cliente de urgencia se queda ahí para siempre.
El segundo problema es que buena parte del negocio es rutina que se olvida: la vacuna anual, la desparasitación, el control. El dueño de la mascota quiere hacerlo, pero la vida lo tapa y lo posterga. Cada control que no se agenda es una visita que no entra y, peor, un riesgo para el animal. El problema real no es que la veterinaria no tenga una web linda: es que le cuesta aparecer en la urgencia y le cuesta todavía más que la gente vuelva a tiempo a lo que sí tiene agendado hacer.
Qué ofrecerle de verdad
Para la urgencia, lo que importa es aparecer bien cuando buscan: una web clara con los servicios, los horarios (y si hay guardia o urgencias, bien visible), la dirección, cómo llegar y el WhatsApp a mano, más la ficha de Google ordenada con reseñas. El dueño de una mascota asustado elige rápido y elige al que se ve confiable y cerca.
Para la rutina, hay cosas concretas: una forma simple de pedir turno sin tener que llamar, y comunicación para recordar vacunas, controles y novedades. También ordenar la parte de venta, si tiene petshop, mostrando que ahí consiguen el alimento y los productos. No le vendas "marketing": vendele clientes nuevos que lo encuentran en la urgencia y clientes de siempre que vuelven a tiempo porque el lugar se los recuerda. El veterinario compra una agenda llena y clientes que se quedan, no una web.
Cómo abordarlo sin que te ignore
En una veterinaria el que decide suele ser el mismo profesional, que además atiende. Por eso el peor momento para escribirle es en plena consulta. Buscá los ratos entre turnos, media mañana o media tarde, y tené en cuenta que para él su tiempo con los animales es sagrado: respetarlo juega a tu favor.
El primer mensaje, corto y mostrando que miraste el lugar. Nada de "ofrezco marketing para veterinarias". Mejor algo puntual: "Busqué veterinarias en la zona y la tuya aparece sin horarios ni forma de pedir turno a la vista; cuando alguien tiene una urgencia con su mascota, entra a la que le resuelve más rápido". Le estás mostrando clientes que se pierden en el peor momento. Si podés, mostrale cómo se vería su web con los servicios, la guardia y el turno claros, porque cuando ve su veterinaria bien presentada entiende al toque lo que está dejando pasar.
De dónde sacar las veterinarias a las que escribir
Antes del discurso necesitás la lista. Veterinarias, clínicas de animales, petshops y centros de estética canina hay en cada barrio, y revisarlos a mano para ver cuál tiene web, cuál solo Instagram y cuál ni ficha ordenada es trabajo de días. En LeadsLocales ese relevamiento ya está hecho: más de 54.000 negocios relevados en Argentina, con más de 40.000 sin web o con solo redes, filtrables por rubro y por zona. Filtrás veterinarias y petshops en tu área, separás a los que no tienen web de los que solo tienen redes, y arrancás con la lista pareja en vez de armarla vos.
Las objeciones típicas y qué contestar
En este rubro se repiten las mismas objeciones, y conviene tener la respuesta lista.
"Mis clientes ya me conocen, vienen por el boca a boca." El boca a boca es tu base y está buenísimo, pero no te cubre la urgencia del que todavía no te conoce ni al que se mudó al barrio hace poco. Aparecer bien en Google te suma justo a esos, sin sacarte nada del boca a boca que ya tenés.
"Me manejo todo por Instagram." Instagram le habla al que ya te sigue, pero el que tiene a su perro descompuesto a la noche no entra a Instagram: busca en Google "veterinaria cerca" y entra a la primera que le resuelve. La web y la ficha te ponen justo ahí.
"La gente igual me llama por teléfono." Muchos sí, pero cada vez más gente prefiere agendar sin llamar, sobre todo para un control que no es urgente. Darle la opción de pedir turno fácil no te saca las llamadas: te suma a los que, si tienen que llamar, lo dejan para después y se olvidan.
"Me parece caro." No pelees el número, compará tu tarifa contra lo que vale un cliente que llega por una urgencia y se queda para toda la vida de su mascota, con controles, alimento y consultas durante años. Con unos pocos clientes nuevos ya se paga, y después sigue trabajando.
Cerrá hablando su idioma
El veterinario piensa en el bienestar del animal y en clientes que vuelven, así que hablale en ese idioma: que lo encuentren en la urgencia, que no se salteen los controles, que el barrio sepa que ahí los atienden bien. Mostrale el lugar bien presentado y dejá que vea la diferencia entre depender del boca a boca y aparecer también para el que recién lo busca.